lunes, 3 de febrero de 2014

Uno se alegra de resultar útil

Tal y como decía el bueno de Andrew en la magnifica película "El hombre bicentenario", ser útil es esencial en nuestra vida. Si fuéramos seres carentes de utilidad no tendríamos ningún sentido, seriamos meros cuerpos que se acercan a su descomposición como organismo. Cualquier persona que en algún momento de su vida se haya sentido inútil sabrá que es una de las experiencias mas duras que puede sentir. Cierta vez leí en un buen libro que el peor castigo al que le podían someter a un humano es cargar una piedra de un lado hacia el otro durante una jornada laboral. Imaginaos cargar durante una piedra 8 horas del punto A al B y aunque solo lo separasen 100 metros nos sentiríamos tan inútiles como la misma piedra. Tenemos esa necesidad imperiosa de que cada cosa que hagamos trascienda y si por culpa de la crisis, nos quedamos sin trabajo durante un largo periodo de tiempo, caemos en una profunda crisis personal y profesional. Es un alivio para algunos levantarse por la mañana y saber que tiene que hacer algo provechoso, pensar que ese día merece la pena como tal y que no es un día más que pasa sin sentido. Yo por suerte no me he llegado a sentir de esta forma durante mucho tiempo, solo unos meses, pero el tiempo suficiente como para darme cuenta de que si seguía con esa inutilidad de ver pasar el tiempo me habría afectado mucho más. Busquemos un motivo para levantarnos cada mañana, emprendamos esas viejas ideas que un día olvidamos, es hora de sentirse útil, es hora de vivir.


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